«Beit Beirut»: la memoria de la ciudad


Cuando se comenzó a construir en 1924 con piedras calizas de las montañas de Deir al-Qamar, este edificio amarillo era un hermoso sueño beirutí. El matrimonio formado por Nicolas y Victoria Barakat deseaba construir un pequeño edificio, que incluyera su casa, en esta prometedora y tranquila zona, en la carretera de Damasco, entre los mercados de Beirut y la Universidad Jesuita, y entre Ashrafieh y Basta. Eligieron a uno de los arquitectos más famosos, Youssef Aftimos, que más tarde diseñó el edificio del Ayuntamiento (1926). Les diseñó dos edificios de dos plantas, cada uno con dos viviendas, con un jardín en medio. Años más tarde, la pareja quiso ampliar su proyecto. El arquitecto Fouad Qazah añadió dos plantas y convirtió los dos edificios en uno solo (1932). Transformó la azotea en una terraza donde los residentes podían descansar y disfrutar de las vistas del mar y la ciudad. No se conformó con eso, sino que mejoró la fachada convirtiendo la escalera, que se encuentra en medio de los dos edificios, en espacios abiertos con columnas como arcos. Así surgieron las ventanas y puertas salientes y las balconeras con barandillas de hierro forjado. El edificio, con sus casas espaciosas y techos altos, se convirtió en un palacio que combinaba las artes arquitectónicas orientales y europeas. Sin embargo, con el estallido de la guerra y la conversión del barrio en una línea frontera, el sueño se convirtió en una pesadilla. Los habitantes del edificio fueron desplazados y sustituidos por combatientes. Estos construyeron una fortificación con hormigón armado. Después de la guerra, los propietarios decidieron demoler el edificio, que había sufrido daños y cuya fachada había quedado destrozada. Pero otros, que buscaban preservar los edificios patrimoniales, los monumentos y la memoria de la ciudad, tenían otra opinión. Actuaron para proteger el edificio y otros similares, y lo consiguieron. En 2003, el Ayuntamiento emitió una resolución de expropiación por causa de utilidad pública, anunciando la conversión del edificio en un museo llamado «Beit Beirut» o «Casa de Beirut». En 2009, gracias a la colaboración entre los ayuntamientos de Beirut y París, comenzaron las obras de restauración. Se adoptó un enfoque de conservación del edificio y de los vestigios de la guerra. Aunque se conservaron partes de las casas, se modificaron los espacios interiores para adaptarlos a las nuevas funciones del museo, que incluía un teatro y salas de exposición, y se abrió al público en 2016.
